Tras los cuentos de tus botas

Vincent Van Gogh Un-par-de-botas 1886 oleo sobre lienzo, 37,5 x 45 cm

Un par de botas, óleo sobre lienzo, 37,5 x 45 cm, 1886. Museo Vincent Van Gogh, Amsterdam.

Un día de 1886, Vincent Van Gogh pintó este par de botas viejas, desgastadas de tanto uso y ciertamente feas.

Qué lo motivó a pintarlas? Alguna vez se sintieron conmovidos por la belleza que encierra la fealdad, la flacidez en la piel de un anciano o las grietas de viejas heridas?  Tal vez Van Gogh sí, o tal vez simplemente quiso pintarlas tal cual las veía.

No podemos dejar de notar que, aunque es una obra de la primera etapa de Vincent como artista, éste ya plasmaba su particular visión de las cosas, del mundo, pues su trazo exagerado, de pinceladas gruesas y cúmulos de tinta, nos dejó ver algo más sobre ellas. Nos dejó sentir su desgaste y más aún el cansancio y la fatiga de quien las usó.

En esta época, Vincent tenía 33 años y vivía con su hermano Theo en Paris, de manera que no existen cartas en donde podamos tener más información sobre las botas. Aquí es donde comienza la especulación.

Un par de botas, no es de las obras más conocidas, ni de las más coloridas y populares producidas por Vincent Van Gogh, no ha batido record de cotizaciones  en las casas de subastas, sin embargo, este par de botas  son quizá los zapatos más discutidos de la historia del arte.

Qué quiso decirnos Van Gogh? Porque, la verdad es que no es placeroso mirarlas, uno llega a percibir el polvo y  hasta el olor que sale de ellas… como hoy nos ocurre frente a una obra contemporánea…

Por qué alguien en esa época iba a querer colgar un par de botas desgastadas y sucias en su sala?,  si Vincent vivía constantemente sin dinero, por qué iba a pintar este par de botas sin intención de que alguien las comprara?

Tal vez sólo fue un simple ejercicio en el que trabajó con los tonos marrones, un ejercicio en el que trató de ser lo más realista posible o quizá, viéndolo desde una perspectiva más romántica, esas botas no sean sólo un par de botas

Las viejas botas de Van Gogh han desatado polémica entre grandes filósofos, historiadores de arte y pensadores.

El primero fue el filósofo alemán Martin Heidegger  que decía se trataba de los zapatos de una campesina. Que a través de las botas, Van Gogh trató de presentar la escencia general de las cosas,  pues al verlas, dejamos de ver solamente esa imagen y podemos palpar, imaginar  y sentir el arduo trabajo de labrar la tierra.

Con otro punto de vista, Meyer Shapiro, historiador de arte estadounidense, 30 años después que Heidegger, dijo que se trataba de las botas del propio Van Gogh, viéndolo como un hombre de su época y de su ciudad. Para él las botas eran un autorretrato del artista y simbolizaban la idea de su vida, llena de penumbra, nómade, transitoria, sin un lugar propio.

Jackes Derrida, filósofo francés, contrariamente a los dos anteriores, dijo que las botas no formaban un par, sino que pertenecían a dos pares distintos. Que al verlas, lo cierto se vuelve una duda y que por tanto, la obra se convierte en la estructura del pensamiento occidental. Como un rompecabezas sin resolver.

Sin importar quién tiene la razón, lo importante es la discusión, el debate.

Una vez, un amigo de Van Gogh comentó que éste había comprado las botas usadas en un mercado de pulgas, pero que estaban lustradas y limpias. Después de una caminata bajo la lluvia, Van Gogh decidió pintarlas porque las halló más interesantes.

También sabemos que Van Gogh no tenía dinero para contratar modelos y que por eso pintó los objetos que estaban a su alcance.

Los críticos dicen que Un par de botas representa la opción moderna al bodegón clásico, retirando lo suntuoso para resaltar lo que normalmente no llamaría nuestra atención. En este punto, también entendemos un poco más el concepto de arte de Van Gogh. Para él, el arte era el hombre añadido a la naturaleza, por tanto le daba tanta importancia a un par de zapatos, como la que le hubiera dado a un retrato o a un paisaje. El encuentra en ellos la belleza de lo que son en su cotidianeidad… qué hermoso no?

Ante tanta discusión, mejor es sólo admirar y cada uno imaginar nuestra propia historia, acaso no es eso una de las maravillas del arte?

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